Siempre fuimos
Palabras
malditas
palabras borrosas, gotas
que no pertenecen donde duermen
ni dioses ni humanos.
Cariño de astillas guardadas
en el bolsillo derecho,
en un mundo aún revuelto
donde
los pasos de baile y caídas
no enseñan lo necesario. Ni pianos
suaves o eufóricos fuimos,
nada de eso; perros de calle
trashumantes del misterio
pero nunca más, nada más
miradas alegóricas de sorpresas sublimes
sonrisas nerviosas,
gente espantada aquí donde no duermen
ni dioses ni humanos.
M.L, 2017.